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Publicado originalmente en Red Delicias.

 

Primavírica, te has superado,

ahora las alergias

son un problema menor

que se utiliza en la tele como excusa.

Ni santo, ni soldado ni héroe,

los tres por convicción,

no parece que me queden más papeles

en este nuevo encierro mediático

(el encierro físico lo llevo mejor).

Desde una casa con terraza y jardín,

redes sociales, acceso a internet y gimnasio privado,

en familiar ambiente,

grandes sufridores ejemplifican

en quedarse en casa.

Bien pensado, heroínas quienes viven solas,

en un piso minúsculo, sin ni siquiera un móvil

y una enfermedad que no les permite salir

porque son grupo de riesgo,

enfermedad que les exigiría al menos un paseo.

Esto es solo un ejemplo.

En fin, nos pilló a contrapié,

no vamos a ponernos a echarnos los trastos,

pero, joder, claro que hay clases sociales

y quien se quedará atrás.

Ahora hay que aguantar,

pero la solidaridad comienza por

estructuras justas que atajen

la soledad cotidiana,

la injusticia mezquina,

las heroicidades de quien está contento

por poder actuar en su patria

como lo hace en el extranjero.

De momento, aplaudir, cacerolar,

mostrar la mejor cara, tender la mano

(sin tocar) a quien lo necesite

y prepararnos para una nueva

(¿mejor? ¿peor?) sociedad.

De nosotres depende.

 

jmfr