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marcando-pezon

por León Seguro

Ayer asistí a un monólogo en el Aula Mergelina de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid. La sala estaba abarrotada. Todo el mundo esperaba que la monologuista -a la que yo no conocía- comenzara su actuación. Yo me encontaba allí porque había asistido a varias sesiones previas de las jornadas feministas Marcando Pezón y me habían gustado las propuestas; allí me hablaron del monólogo, quedé con otras personas y me dirigí al lugar, sin saber exactamente lo que podía encontrarme y abierto a la sorpresa.

No fue una sorpresa. En casi una hora y media no escuché nada nuevo. Una persona hablando de los problemas de la sociedad patriarcal, ejemplificados en un caso concreto de manera perfecta. No me cansé de sonreír, de reír y de aplaudir. Y de pensar. ¿Cuántas veces no me he comportado así? ¿Cuántas no he ejercido una violencia que no parecía tal, sino legímita defensa emocional ante situaciones en las que me pensaba víctima? No fue una sorpresa, porque todas esas reflexiones no me pillaron de nuevas, afloraron naturalmente desde el interior, haciéndome consciente aquello que ya sabía y que lucho -todavía- por aceptar  con todas sus consecuencias. Solo así será posible el cambio.

La sociedad desarrolla roles que nos modelan y que asimilamos sin darnos cuenta, y que luego reproducimos. No negó en ningún momento la violencia que la mujer ejerce, pero puso en evidencia su origen en una sociedad que la ha violentado desde niña con imposiciones las más de las veces sutiles, que la relega desde que nace a una posición de inferioridad, que la convierte en imagen de actitudes que se reflejan desde donde miremos, que la condena cuando intenta ponerla en cuestión y mucho más cuando la hacen explotar.

Y no es una cuestión simplemente de relación hombre-mujer; es una desigualdad que abarca múltiples relaciones, que el capitalismo exacerba.

El monólogo se titula No solo duelen los golpes, de Paloma Palenciano, muy conocido, por lo que veo en las redes, pero que yo no conocía y que me parece altamente aconsejable, por lo que me permito esta entrada para recomendarlo a personas de todo sexo y condición.

A fin de cuentas, el feminismo no es una “cosa de mujeres”, por si alguien aún lo duda.