Capítulo X. La expedición y la batalla. Libro II. La raíz de la piedra. La sombra de la Luz III

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Segundo Clon y Glorika Adrowicz

La primera luna del invierno había completado su ciclo, día señalado para la partida por el rey de los enanos, Ibor del clan de Baruk. Catorce, dos y uno. Tales eran los números que señalaba la profecía, y así estaba compuesta la expedición.

Y, a pesar de todos los preparativos, ni siquiera sabían si conseguirían triunfar.

A medida que la Cordillera de Bhasaphil dejaba de hacerles sombra sobre sus cabezas, cosa que no ocurrió hasta que no transcurrieron tres días, debido a la inmensidad de los picos, los rostros de los catorce enanos se ensombrecieron pues sabían que no sería posible una vuelta atrás a menos que el guía de la marcha así lo ordenase; eran conscientes de que no lo haría. Ahora que se alejaban de sus hogares, todos, incluso los más fieros guerreros, tenían presente el día del retorno de Artok, el hijo del gran Itarko, que venía acompañado por tres extranjeros. Ninguno imaginó entonces verse envuelto en esta aventura, y sin embargo, cuando se lo propusieron, todos se ofrecieron rápidamente voluntarios. No era que los enanos idolatraran a los extranjeros, absolutamente nada más lejos de la verdad, pero cuando conocieron sus nombres y sus hazañas, confiaron en que sus proyectos no eran completamente disparatados. Desedón, poderoso mago de Karos, el guía que veía del norte; el Soñador de Sentimientos y su Custodio, nada menos que Orondos adoradores como ellos de Sírom el Minero, aquellos que soportarían la carga. El proyecto de los tres: penetrar en el Desierto Oscuro y en Morfus, y destruír la Piedra Darko para terminar con el Mal sin masacres. Y como ninguno de llos deseaba la guerra, aceptaron. Y Artok fue el primero. Sigue leyendo

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Capítulo IX. Caballeros y Destinos. Libro II. La raíz de la piedra. La sombra de la Luz III

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Segundo Clon y Glorika Adrowicz

El frío amanecer del invierno encontró una habitación caldeada por el fuego de una chimenea de estilo arcaico, siguiendo la pauta de toda la edificación. Desde la cama pudo escucharse un gruñido y una maldición, seguidos por la aparición de una cabeza cana, adornado el rostro con una perilla despeinada a tales horas de la mañana. El resto del cuerpo se levantó entre maldiciones, y corrió a refugiar los recios músculos de cuarentón bajo un jubón rojo tachonado de oro. Se calzó unas botas, y se acercó a maldecir más cerca de la ventana, cuya cristalera de colores se abrió hacia fuera tras un empujón. Volvió a cerrar la vidriera, se tocó con un gorro rojo, un ferreruelo verde, y terminó su vestimenta con el puñal más largo que poseía.

Y es que el Mariscal Tarios Môces odiaba Pequeña Tocatora… al menos vivir allí. Detestaba a los burócratas que pululaban a su alrededor desde el mismo instante en que salía de su habitación; detestaba la lluvia constante, y, por encima de todo, detestaba la inactividad a la que le obligaba su puesto. De hecho, aquella era una de las razones que más le impulsaban a odiar el Caos; desde que Sánedri asesinara, casi un año atrás, al Conde Dlakire, Mariscal de Boneria, el Consejo de Defensa se había dedicado a buscar un sustituto para cubrir la vacante, y pronto habían propuesto a “un relativamente joven capitán, muy experimentado no obstante en planificaciones de batallas”, y lo habían sacado del Alcázar de Boracoria, dándole el grado de Mariscal de Campo. Por si aquello fuera poco, le habían asignado un tutor en asuntos de estado, que trataba de meterle en la cabeza, sin delicadeza alguna, toda una serie de lecciones de economía e impuestos, e incluso de retórica. Sigue leyendo

Ursula K. Le Guin y Nicanor Parra

No voy a descubrir nada nuevo. Es una entrada solo para lamentar que dos de mis referencias literarias, éticas y estéticas, Ursula K. Le Guin y Nicanor Parra no volverán a crear y aportar su sensibilidad a este mundo tan necesitado de visiones alternativas.

Con un día de diferencia han fallecido, el 22 y el 23 de enero.

Quedan sus obras.

Sigamos leyéndolas como disfrute y esperanza.

Capítulo VIII. Águilas Blancas. Libro II. La raíz de la piedra. La sombra de la Luz III

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Segundo Clon y Glorika Adrowicz

¿Quién eres tú, que así te muestras?, ¿qué afán impulsa tus movimientos?, ¿en qué voluntad confías?, ¿cuál es tu temor reverente? Yo Soy El Que Soy, mas ¿quién eres tú? Dime, ¿acaso no tienes nombre?, ¿acaso no puedes oírme?, ¿es que quizá te niegas a contestarme, criatura mortal? Sabes lo que podría hacerte si quisiera, porque Yo Soy El Que Soy.

He remontado el vuelo en el cielo de tu mundo; he ganado victorias en mor de la Luz; mi nombre es recordado en todos los planetas, allí donde un cielo signifique Libertad. Sí, Yo Soy El Que Soy y tengo poder.

No, no digas tu nombre, no importa; no nombres ya tu raza, es igual; no hables de tus creencias, es lo mismo; desde hoy me servirás, no hay elección.

Conozco tu nombre, tu raza, tus creencias, conozco tu valor y tu amistad, conozco tu miedo y conozco tu temor reverencial.

¿A quién profesas este último? A mí, porque Yo Soy El Que Soy: Karos, Thoromoroht, Nerían a Dwin, Khredo, Thilgo y otros muchos son mis nombres, aunque Yo Soy El Que Soy. Y yo te he mandado traer hasta aquí, Pherôn, ya sabrás dónde te encuentras, pues sabes que solo la Lomba es digna de ser mi hogar. ¡Saluda a tus amigos, a tus compañeros, a aquellos que te han acogido como a uno más entre sus filas, y se llaman Cadmier, y Heimdallat, y Periclô. Ahora sois los Jinetes sobre las Águilas, los Caballeros de la Venganza, los Señores de las Lágrimas, los Ré, y en vuestro puño brillarán como estrellas rutilantes las espadas de la Luz, que os guiarán hacia la victoria y la aniquilación de las Tinieblas.

Bajaréis a Edeter para liderar la guerra, a pesar de duelos y traiciones.

¡Marchad, marchad y combatid, y guiad a los pueblos de vuestro mundo a la Guerra por la Paz! Con su ayuda, solo con su ayuda, Maras Dokk será derrotado al fin.

Y si alguien os pregunta sobre el poder que os guía, si alguien se asombra de vuestra aureola de fuerza, contestad gritando en desafío:

¡YO SOY EL QUE SOY!

Delicias reclama la Sanidad cercana

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El pasado 20 de enero, en respuesta a la convocatoria de concentrar por un día en Valladolid todas las reivindicaciones por la Sanidad Pública en Castilla y León, vecinas y vecinos de Delicias hicimos oír una vez más nuestra exigencia de la reapertura del Centro de Especialidades de la calle Trabajo. Al grito de “La […]

a través de “Delicias reclama la sanidad cercana” — Red Delicias